Obra
Mi obra explora la relación entre el folclor colombiano y la vida cotidiana. A través del dibujo y la pintura construyo escenas donde lo místico aparece dentro de paisajes y situaciones comunes.
La Última y me voy
Dentro del imaginario popular colombiano el diablo no siempre es temido; a veces bebe, conversa y se mezcla entre la gente. Estas historias hablan de una cultura donde lo fantástico aparece en medio de la risa, la fiesta y la vida cotidiana.
Técnica: Óleo sobre tabla de mdf imprimado
18cm x 18cm
Enraizado
En muchas tradiciones colombianas la naturaleza no es solo paisaje, sino presencia viva. Árboles, montañas y ríos han sido vistos como lugares donde habitan espíritus, memorias y fuerzas antiguas. La figura humana entre raíces sugiere esa relación profunda con la tierra.
Técnica: Lápiz sobre papel durex 200gr
17 cm x 21 cm
Antes todo era monte
"Antes todo era monte" dicen los viejos y uno se queda pensando qué tanto cambió...
Talvez no hablan solo del monte, sino de la vida misma, de cuando todo era más despacio y alcanzaba el día pa’ conversar, pa’ jugar, pa’ mirar el cielo sin afán.
En esos tiempos, el ruido era el canto del gallo, las risas de la fiesta y el balón rodando en el polvo.
Técnica: Óleo sobre tabla de mdf imprimado
18cm x 18cm
Ajedrez con el diablo
En el imaginario popular colombiano lo sagrado, el juego y lo demoníaco no viven en mundos separados. Santos, apuestas y presencias sobrenaturales comparten la misma mesa, recordando que en muchas historias del país lo fantástico aparece mezclado con los gestos más cotidianos de la vida.
ilustración digital
Mi abuelo me contó
En el imaginario colombiano el diablo no es una figura lejana, sino un personaje que aparece en las historias del campo, en las cantinas, en los caminos solitarios o en las noches de fiesta. Estas narraciones populares hablan de un pueblo que enfrenta lo sobrenatural con verraquera, picardía y fe.
Técnica: Óleo sobre lienzo
70cm x 90cm
Desde tiempos antiguos muchas culturas han buscado en la naturaleza caminos hacia estados de conciencia distintos. En estos viajes interiores los límites entre el cuerpo, la tierra y la mente se diluyen, revelando paisajes donde lo espiritual, lo natural y lo humano se entrelazan.
En muchas tradiciones colombianas la naturaleza no es solo paisaje, sino presencia viva. Árboles, montañas y ríos han sido vistos como lugares donde habitan espíritus, memorias y fuerzas antiguas. La figura humana entre raíces sugiere esa relación profunda con la tierra.